¿Se puede abrazar la vida monástica y ser monje en la actualidad?

¿Vivir en un monasterio sin ser monje? Se puede, en la Abadía benedictina de Santo Domingo de Silos (España). Los requisitos: tener entre 18 y 45 años y pensar “que el Señor te puede estar llamando a la vida monástica”. La próxima experiencia monástica se celebrará en julio de 2017.

La abadía de Santo Domingo de Silos ofrece “vivir como un monje” a hombres que se planteen la vocación

Si, después de la experiencia, alguno de los candidatos decide ingresar en el monasterio, deberá estar sujeto al horario de la abadía donde el día comienza con madrugón.

A las 06:00

Se rezan Vigilias y 40 minutos después se realiza la lectio divina, en la que “nos ponemos a la escucha orante de la palabra en el silencio y soledad de nuestra celda”, explican los monjes en su página web sermonje.eu.

A las 07:30

Los monjes rezan Laudes, donde “bendecimos y alabamos a Dios por sus maravillas y por el establecimiento de su Reino por la muerte y resurrección de su Hijo”.

A las 09:00

A esa hora llega uno de los momentos más importantes del día, la celebración de la Eucaristía, “centro de la vida de la Iglesia y de la jornada del monje”. La Misa “nos da fuerzas para el resto de día y nos ayuda a enfocarlo desde una perspectiva cristiana y monástica”.

Entre las 10:00 y las 13:45

Los religiosos de silos trabajan. “Trabajar es ofrecer nuestra vida y tiempo a Dios y a nuestros hermanos trabajando por el bien común. Es así una ofrenda de nuestro ser”.

A continuación, se sucede el rezo de Sexta, “una forma de volver a Dios tras una intensa mañana de trabajo”; y el almuerzo, en común y en silencio que para san Benito “es una imagen de la comunión eucarística en la que los hermanos parten el pan juntos”.

Tras la comida, la siesta, que proporciona al monje un tiempo de descanso que “nos permite afrontar el resto de la jornada con fuerzas renovadas”. Y seguidamente Nona, que se reza en el coro “para pedirle al Señor que siga inspirándonos al comenzar la tarde”.

Por la tarde

Entre las 16:20 y las 19:00 se vuelve al trabajo, que concluye con la oración de Vísperas (hasta las 19:45) y en la que “damos gracias a Dios por los bienes que de Él hemos recibido durante el día y recordamos la redención que Cristo ha obrado en nosotros”.

Al terminar el día

En la abadía de silos se vuelve a la lectio divina. “La Biblia es el libro del monje, donde todo lo encuentra y de donde saca cada día cosas nuevas y viejas que le ayudan a vivir como discípulo de Jesús”.

La cena, también en silencio, tiene lugar a las 20:30 horas y después hay un tiempo de recreación, donde “los monjes nos encontramos para compartir un rato de conversación, de anécdotas y de risas”, explican. “Así nos conocemos mejor y aprendemos a entendernos y a vernos como lo que somos: una familia”, añaden.

A las 21:30

En la oración de Completas “nos ponemos en manos de Dios al entrar en la oscuridad de la noche con la esperanza de que nos conceda la luz de un nuevo día”. Seguidamente, es el momento del “gran silencio de la noche: oración personal para el que la desee y tiempo para el sueño”.

Artículo publicado por José Calderero en Alfa y Omega

El Papa celebra la fiesta de la Santísima Trinidad.

En la fiesta de la Santísima Trinidad, el Papa Francisco presidió el rezo del Ángelus y manifestó que Dios es misericordioso y rico en piedad que no se cansa de redimirnos.

Resultado de imagen de trinidadEl Papa comentó cómo las palabras de San Pablo “la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” es fruto “de su experiencia personal del amor de Dios, el amor que Cristo resucitado le ha revelado, que ha transformado su vida y lo ha llevado a llevar el Evangelio a las gentes”.

“La comunidad cristiana, con todos sus límites humanos, puede convertirse en un reflejo de la comunión de la Trinidad, de su bondad y de su belleza”.

Resultado de imagen de trinidadFrancisco recordó que Dios “no está lejano ni cerrado en sí mismo, sino que es vida que quiere comunicarse, es apertura, es amor que rescata al hombre de la infidelidad”. Es “misericordioso, tiene piedad, es rico en gracia porque se ofrece a nosotros para colmar nuestros límites y nuestras faltas para perdonar nuestros errores, para llevarnos por el camino de la justicia y de la verdad”.

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La vida eterna es trinitaria

“Jesús nos ha manifestado el rostro de Dios, Uno en la sustancia y Trino en las personas; Dios es todo y solo amor, en una relación subsistente que todo crea, redime y santifica: Padre, Hijo y Espíritu Santo”.

El Pontífice también explicó que la “vida eterna” es “el amor desmesurado y gratuito del Padre que Jesús ha donado en la cruz, ofreciendo su vida por nuestra salvación”.

“Este amor con la acción del Espíritu Santo ha irradiado una luz nueva sobre la tierra en cada corazón humano que lo acoge; una luz que revela los ángulos oscuros, las durezas que nos impiden llevar los frutos buenos de la caridad y de la misericordia”.

“Que la Virgen María nos ayude –concluyó– con todo nosotros mismos, a entrar cada vez más, con todo nuestro ser, en la Comunión trinitaria, para vivir y testimoniar el amor que da sentido a nuestra existencia”.

Fuente: ACIprensa

Spinners: ¿Un juego inocente?

Siempre es así: de vez en cuando surge un juego o entretenimiento que se hace viral entre los niños y adolescentes de todo el mundo. ¿Quién no recuerda el famoso yoyo y la goma de saltar? ¿O el Tamagotchi, ese animalito virtual que tenías que “alimentar”?

Resultado de imagen de tamagochiYa, no eres de esa época. Pues aquí te damos un ejemplo mas reciente: ¿Qué decir del fenómeno Pokemon Go? El jueguecito  – que propugna la caza con el celular de avatares en lugares reales – trajo de cabeza a jóvenes y adultos de todo el mundo de la noche a la mañana. Blanco de críticas, luego desapareció – como todo lo que es de moda. Pero dejó rastros, pues provocó numerosos accidentes.

Resultado de imagen de pokemon go gameplayAhora es el turno del spinner (o fidget spinner). ¿Tu hijo ya te pidió uno? Si aún no lo ha hecho, prepárate. El juego no es más que una pieza de tres puntas redondeadas de plástico o metal. Hay modelos coloridos, con 5 puntas, y hasta los hay con luces. ¿Qué es lo que hacen? Nada más que girar, girar y girar entre los dedos, conforme es presionado. (Mira el video abajo).

Orígenes 

El dispositivo fue desarrollado en Estados Unidos durante los años 90 para ayudar al tratamiento de pacientes con autismo y con déficit de atención. Después de 20 años, fue patentado por la industria juguetera y, ahora, con la fuerza de internet y de las redes sociales, ha ganado fama en todo el mundo, principalmente por el bajo precio y la facilidad de adquisición (en España cuesta entre 2-3 euros).

Resultado de imagen de spinnerPero este juego también viene envuelto en la polémica.

¿Terapéutico?

Algunas personas creen que este juguete puede tener un efecto terapéutico contra el estrés y ayudar así al tratamiento del TDAH.

Sin embargo, en una entrevista a El País, la psiquiatra infantil española Beatriz Martinez aclara que no existen comprobaciones científicas de sus supuestos efectos: “Hoy por hoy, vender un spinner como un remedio a trastornos de déficit de atención es fraudulento. Hace falta investigarlo mucho más. Es muy preocupante la tendencia de la sociedad a vender cualquier cosa como terapéutica sin evidencias científicas”.

Polémica en la escuela

Resultado de imagen de spinnerSin embargo, el spinner ya ha acaparado la atención en las escuelas. En varias de ellas en Estados Unidos y Europa ya se ha prohibido tenerlo en clase. Los profesores argumentan que, en vez de mejorar la concentración de los alumnos, les distrae.

Accidente

Hace algunas semanas, las redes sociales hallaron ya a la primera víctima del spinner: se trata de una niña de  Texas, Estados Unidos. Según su madre, la pequeña estaba jugando con él e ingirió una de sus piezas. Empezó a vomitar y fue llevada rápidamente al hospital. Un examen de Rayos-X mostró la pieza en el esófago de la niña, que tuvo que ser extraído por endoscopia.

De hecho, en España la Guardia Civil retiraba el pasado fin de semana cientos de spinners por no cumplir con las normas de seguridad de la Unión Europea. Las autoridades portuguesas, por su parte, han prohibido la venta de este juguete a menores de 3 años.

¿Qué hacer?

Está claro que la decisión de permitir o no que los niños tengan un juguete es de los padres. Ahora bien, estos deben tener en cuenta la información de lo que compran: si cumple las normas de seguridad, si dan permiso o no al niño para llevarlo a la escuela. Y sobre todo, informarse bien sobre si las supuestas bondades terapéuticas tienen o no base científica.

Respecto al tratamiento del TDAH, este trastorno requiere un mayor conocimiento y concientización por parte de padres y educadores: un juguete no “cura” el trastorno, ni tampoco sustituye a las terapias psicológicas y médicas correspondientes.

Fuente: Aleteia

Hoy en algunos países se celebra la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

El jueves posterior a la Solemnidad de Pentecostés en algunos países se celebra la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, festividad que no aparece en el calendario de la Iglesia universal (como sí lo hacen las fiestas del Sagrado Corazón de Jesús o Jesucristo Rey del Universo), pero que se ha expandido por muchos países.

https://i0.wp.com/4.bp.blogspot.com/-3UZ7WYelEM4/VWZEhuAbnYI/AAAAAAAAaK8/ouSiWBCedKw/s1600/Jes%25C3%25BAs-Sumo-y-Eterno-Sacerdote.jpg?resize=441%2C537Esta fiesta tiene sus orígenes en la celebración del sacerdocio de Cristo que en la misa latina se introdujo en algunos calendarios y que tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II fue renovada por la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote.

La celebración fue introducida en España en 1973 con la aprobación de la Sagrada Congregación para el Culto Divino. Asimismo, ésta contiene textos propios para la Santa Misa y el Oficio que fueron aprobados dos años antes.

Además de España, otras Conferencias Episcopales incluyeron esta fiesta en sus calendarios particulares como Chile, Colombia, Perú, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela. En algunas diócesis este día es también la ‘Jornada de Santificación de los Sacerdotes’.

San Juan Pablo II, en el documento “Ecclesia de Eucharistia” señala que “el Hijo de Dios se ha hecho hombre, para reconducir todo lo creado, en un supremo acto de alabanza, a Aquél que lo hizo de la nada”.

“De este modo, Él, el sumo y eterno Sacerdote, entrando en el santuario eterno mediante la sangre de su Cruz, devuelve al Creador y Padre toda la creación redimida. Lo hace a través del ministerio sacerdotal de la Iglesia y para gloria de la Santísima Trinidad”.

Jesús, Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza

Resultado de imagen de Jesucristo Sumo y Eterno SacerdoteEn el Nuevo Testamento con la palabra “sacerdote” no solo se nombra a los ministros, sino que se reserva especialmente para denominar a Cristo y a todo el pueblo de Dios, unidos como un Sacerdocio real:

“Vosotros, en cambio, sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que os llamó de las tinieblas a su admirable luz” (1 Pedro 2,9)

En el capítulo 4 de Hebreos se explica el Sumo Sacerdocio de Jesucristo de esta forma:

“Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos -Jesús, el Hijo de Dios- mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna” (Hebreos 4,14-16)

La carta a los Hebreos también interpreta el sacrificio de Cristo como el nuevo, único y definitivo sacerdocio, diferenciándose así de los sacrificios de los sacerdotes de la antigua alianza:

“Así también Cristo no se apropió la gloria de ser sumo sacerdote, sino que Dios mismo le había dicho: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice también en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre igual que Melquisedec” (Hebreos 5,5-6)

La misma carta a los Hebreos añade: “Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos” (Hebreos 9,11)

Fuente: ACI

Pentecostés y la fundación de la Iglesia

Este domingo 4 de junio la Iglesia celebra la Fiesta de Pentecostés, día en que se cumplió la promesa de Cristo a los apóstoles, de que el Padre enviaría al Espíritu Santo para guiarlos en la misión evangelizador

Fiesta de Pentecostés

Originalmente se denominaba “fiesta de las semanas” y tenía lugar siete semanas después de la fiesta de los primeros frutos (Lv 23 15-21; Dt 169). Siete semanas son cincuenta días; de ahí el nombre de Pentecostés (= cincuenta) que recibió más tarde. Según Ex 34 22 se celebraba al término de la cosecha de la cebada y antes de comenzar la del trigo; era una fiesta movible pues dependía de cuándo llegaba cada año la cosecha a su sazón, pero tendría lugar casi siempre durante el mes judío de Siván, equivalente a nuestro Mayo/Junio. En su origen tenía un sentido fundamental de acción de gracias por la cosecha recogida, pero pronto se le añadió un sentido histórico: se celebraba en esta fiesta el hecho de la alianza y el don de la ley.

En el marco de esta fiesta judía, el libro de los Hechos coloca la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles (Hch 2 1.4). A partir de este acontecimiento, Pentecostés se convierte también en fiesta cristiana de primera categoría (Hch 20 16; 1 Cor 168).

Pentecostés / Waiting for the World (CC-BY-2.0)

PENTECOSTÉS, algo más que la venida del espíritu…


La fiesta de Pentecostés es uno de los Domingos más importantes del año, después de la Pascua. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha y, posteriormente, los israelitas, la unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto.

Aunque durante mucho tiempo, debido a su importancia, esta fiesta fue llamada por el pueblo segunda Pascua, la liturgia actual de la Iglesia, si bien la mantiene como máxima solemnidad después de la festividad de Pascua, no pretende hacer un paralelo entre ambas, muy por el contrario, busca formar una unidad en donde se destaque Pentecostés como la conclusión de la cincuentena pascual. Vale decir como una fiesta de plenitud y no de inicio. Por lo tanto no podemos desvincularla de la Madre de todas las fiestas que es la Pascua.

En este sentido, Pentecostés, no es una fiesta autónoma y no puede quedar sólo como la fiesta en honor al Espíritu Santo. Aunque lamentablemente, hoy en día, son muchísimos los fieles que aún tienen esta visión parcial, lo que lleva a empobrecer su contenido.

Hay que insistir que, la fiesta de Pentecostés, es el segundo domingo más importante del año litúrgico en donde los cristianos tenemos la oportunidad de vivir intensamente la relación existente entre la Resurrección de Cristo, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo.

Es bueno tener presente, entonces, que todo el tiempo de Pascua es, también, tiempo del Espíritu Santo, Espíritu que es fruto de la Pascua, que estuvo en el nacimiento de la Iglesia y que, además, siempre estará presente entre nosotros, inspirando nuestra vida, renovando nuestro interior e impulsándonos a ser testigos en medio de la realidad que nos corresponde vivir.

PENTECOSTÉS Y LA FUNDACIÓN DE LA IGLESIA

Para muchos, el primer Pentecostés cristiano evoca la fundación
de la Iglesia bajo la acción del Espíritu. Antes de dejar a sus
apóstoles, Jesús les había prometido que les enviaría el Espíritu.
Los apóstoles se reunieron en Jerusalén, para esperar su venida. El
Espíritu vino cuando estaban todos reunidos, el día del Pentecostés
judío. Además vino de una manera bastante espectacular.

Los apóstoles empezaron inmediatamente a predicar la Buena Nueva de
la salvación, y todos entendían en sus respectivas lenguas, cuando
se les predicaban las maravillas del Señor… La Iglesia había nacido
definitivamente. He aquí en unas palabras cómo muchos cristianos
se imaginan los hechos.

Pero muy pocos se preguntan por qué la Pascua está separada
de Pentecostés por un período de cincuenta días. ¿Por qué la
fundación de la Iglesia se refiere a Pentecostés, en vez de a la
Pascua?. El don del Espíritu Santo en Pentecostés, ¿significa una
especie de comienzo absoluto? ¿En qué sentido se puede decir que
la misión universal comienza verdaderamente el día de
Pentecostés? Los apóstoles, de hecho, van a dar testimonio de la
Resurrección de Cristo, pero este testimonio no les induce a
abandonar Jerusalén para ir a todas las naciones.

En resumen, tenemos que hacernos dos preguntas: por una
parte, ¿cuál es el significado profundo del espacio de tiempo que
separa la resurrección de Cristo y la fundación de la Iglesia en el
día de Pentecostés? Y, por otra, ¿es realmente la fiesta de
Pentecostés la fiesta por excelencia de la misión universal? Estas
preguntas no son secundarias. Respondiendo a ellas ayudaremos a
los cristianos a captar mejor la originalidad de su fe en Cristo
resucitado y el alcance exacto de sus responsabilidades
misioneras.

-LA FIESTA DE PENTECOSTÉS EN ISRAEL, ANIVERSARIO DE  LA ALIANZA.

En sus orígenes, la fiesta de Pentecostés fue una fiesta de
recolección, como la Pascua era la fiesta del comienzo de la siega.
Pentecostés, fiesta de recolección y, por tanto, fiesta de
abundancia, es fiesta de alegría y de acción de gracias. Pero, al
mismo tiempo que la liturgia tiende a hacerse cada vez más histórica
y cada vez menos cósmica, las grandes fiestas del pueblo judío se
van a transformar.

Cuando la Pascua deja de ser una fiesta agrícola, para
convertirse en seguida en la celebración de la liberación de Egipto,
se trata de extender esta celebración a todos los acontecimientos
que han acompañado al Éxodo. Entre ellos, el mayor acontecimiento
es evidentemente la conclusión de la alianza del Sinaí, cincuenta
días después de haber salido de Egipto. Como la fiesta de la
recogida de la cosecha se celebraba siete semanas después de la
Pascua, era una fiesta muy indicada para conmemorar la alianza.
Desde el siglo II antes de Jesucristo, esta evolución había
terminado, y Pentecostés era la gran fiesta de la alianza.

ALIANZA/PLAN-D:

La alianza es una de las realidades más
fundamentales a la que dedican su reflexión los profetas. En un
momento decisivo de la historia religiosa de Israel, la alianza ha
definido las relaciones entre Yahvé y su pueblo. El plan de Yahvé
es el liberar al pueblo escogido, a través de los acontecimientos de
su historia; pero el contrato de la alianza lleva consigo una
exigencia esencial para Israel: que a la iniciativa salvadora de
Yahvé habrá que responder con la fe.

En realidad, y desde el período de prueba del desierto, el pueblo elegido rehúsa el entrar en los caminos -es verdad que muchas veces son desconcertantes- de su Dios. Responde con la incredulidad. ¿Son por esto un fracaso los designios salvadores de Yahvé? ¿No acabará el propio Yahvé
por cansarse? Estas preguntas no han cesado de hacer reflexionar
a los profetas. Todos ellos anuncian la cólera divina, pero también
el éxito futuro del plan de Dios.

Como la fidelidad de Yahvé es eterna, los profetas expresan su
seguridad de que un día el Dios vivo suscitará un colaborador
adecuado para la alianza. La esperanza mesiánica da testimonio de
esta certeza, que se confirma sin cesar.

Meditando sobre el futuro de la alianza, los profetas hablan
gustosamente de una nueva alianza. El Espíritu de Yahvé será
derramado abundantemente sobre toda carne. Los corazones serán
transformados y la nueva ley será grabada en ellos. Los preceptos
divinos no se deberán ya aprender de los demás. La misma
creación será renovada. Yahvé aparecerá entonces como el único
Salvador de su pueblo y El hará del pueblo su testigo ante las
naciones. La fidelidad del Mesías va a permitir esta definitiva
liberación.

JESÚS DE NAZARET Y LA ALIANZA EN EL ESPÍRITU.

La proclamación del Reino inaugura los últimos tiempos. Desde la
Anunciación, el Espíritu está obrando en la vida de Jesús. En su
Bautismo intervino el Espíritu de una manera solemne para conferir
a Jesús su investidura mesiánica. Durante toda su vida pública se
multiplicaron los signos de efusión del Espíritu.

Y cuando llegó el momento supremo de la muerte en la cruz, fue también el Espíritu el que emprendió la obra por excelencia: la Resurrección. En la
sangre derramada por el Mesías se ha sellado una nueva alianza, que es la que da comienzo al tiempo del Espíritu.

Todo se ha cumplido en el sacrificio de la cruz (Jn 19, 30). La
esperanza de los profetas se ha visto colmada. La nueva alianza se
ha consumado. He aquí que ha llegado ya el tiempo en que se ha
de dar culto en espíritu y en verdad. El Espíritu habita desde ahora
en los corazones y los transforma desde el interior. El acto redentor
y expiatorio de la cruz tiene una resonancia universal.

Toda la humanidad ha sido afectada por la acción del único
Mediador de la salvación. La solidaridad universal en el pecado deja
paso a una solidaridad universal en el amor.

Y, sin embargo, si es verdad que todo se ha cumplido, no es
menos cierto que todo está aún por cumplir. El Reino no desciende
prefabricado del cielo. La alianza en el Espíritu exige que el hombre
colabore como verdadero aliado de Dios en la realización de sus
designios salvadores. Esta alianza se fundamenta en el
Hombre-Dios, que es el que abre el acceso al Padre. El Hijo único
del Padre se rodea de hijos adoptivos.

Haciéndose obediente hasta la muerte en la cruz por amor a todos los hombres, el Hombre-Dios ha inaugurado en su persona el Reino definitivo, pero no ha suprimido la condición terrena del hombre. Por el contrario, la intervención de Jesús en la historia revela al hombre la verdad de su condición terrena. Cada uno está llamado a desempeñar un papel irreemplazable en la edificación del Reino.

El tiempo del Espíritu comienza definitivamente con la
Resurrección y la Ascensión de Cristo. Por su sacrificio en la cruz,
Cristo ha dicho al Padre, de una manera perfecta, el sí “filial” de
“criatura” que salva al hombre de una vez para siempre. Este SI le
constituye a la derecha del Padre en Primogénito de la verdadera
humanidad. El diálogo entre Dios y el hombre queda ya cimentado.
El Espíritu de Dios se revela por identidad como el Espíritu del
Verbo Encarnado.

La nueva alianza ha sido sellada en el amor. El tiempo del Espíritu ha dado paso a aquel día en que Jesús pudo decir a sus apóstoles: “Recibid el Espíritu Santo” (Jn 20, 22).

PENTECOSTÉS Y EL BAUTISMO ECLESIAL EN EL ESPÍRITU.

Al ver la realidad del “costado” de Cristo, la Iglesia, que es su
Cuerpo, nace en el acto supremo del sacrificio de la cruz. Según el
testimonio de San Juan, el agua y la sangre que brotaron del
costado de Cristo cuando fue abierto por la lanza, evocan de un
modo suficiente este nacimiento. Además, desde la primera
aparición del Resucitado a sus apóstoles, lo esencial del misterio de
la Pascua ha sido ya evocado: “Como mi Padre me envió, así
también Yo os envío… Recibid el Espíritu Santo” (Jn 20, 21-22).

Pero si consideramos esta misma realidad “desde el lado” de los
apóstoles, resulta que se pasan cincuenta días desde la
Resurrección hasta la venida del Espíritu Santo sobre la primera
comunidad cristiana. Del Viernes Santo a Pentecostés, tienen lugar
una serie de acontecimientos: la resurrección, las apariciones de
Cristo resucitado, y, sobre todo, la Ascensión, que el cómputo
litúrgico fija cuarenta días después de la Pascua.

La cuestión que, por consiguiente, se plantea, es esta: ¿Por qué
el acontecimiento pascual no se ha guardado como la fecha de la
fundación de la Iglesia? Es muy comprensible que a los apóstoles
les haya hecho falta un cierto tiempo para comprender todas las
cosas que habían pasado.

Pero esta no es una razón suficiente para retardar la fecha de la fundación de la Iglesia cincuenta días. Por otra parte, nunca se ha dado esta explicación, sino que ha parecido más sencillo el decir que, de facto, el Espíritu Santo no había descendido sobre los apóstoles hasta ese día.

La verdadera razón es que los apóstoles estaban llamados a ser
los fundamentos de la Iglesia y que, para llegar a serlo, ellos tienen
que recorrer un camino espiritual, acomodando progresivamente su
fe ordinaria a la realidad de la resurrección.

pentecostesEl momento esencial de este camino es la Ascensión de Cristo.
Los apóstoles comprenden entonces que el Reino no es de este
mundo, pero que, sin embargo, se construye en este mundo, a
partir de la semilla plantada por Cristo y gracias a una tarea llamada
la misión universal. Entonces ya está todo preparado para que
aparezca en todo su esplendor el testimonio autorizado de los
discípulos acerca de la resurrección.

Este testimonio funda la Iglesia en la realidad de este mundo, porque, por vez primera, unos hombres elegidos por Cristo para eso actualizan la resurrección de Cristo, por medio de su contribución común a la realización de los designios de Dios. Por tanto, no cabe duda de que verdaderamente se ha difundido el Espíritu de Cristo.

El Pentecostés judío que evocaba la alianza del Sinaí era muy
apto para servir de punto de apoyo a la primera manifestación de la
Iglesia. En el Espíritu del Padre y del Hijo se ha sellado una nueva
alianza.descenso del espiritu santo sobre maria y los apostoles

PENTECOSTÉS Y LA MISIÓN UNIVERSAL.

Después de la venida del Espíritu Santo sobre la comunidad
reunida, los apóstoles empiezan a dar testimonio públicamente de
Cristo resucitado. Ellos han participado de su vida; han tenido esa
experiencia muchas veces, desde la Pascua de Cristo. El testimonio
de los apóstoles tiene, de derecho, un alcance universal, porque la
vida que le anima es la misma vida de Aquel que ha amado a todos
los hombres hasta el fin.

Para comprender la misión de la Iglesia, hay que volver siempre al
testimonio apostólico en sus orígenes. Los elementos esenciales
que integran la misión universal se encuentran allí.
La Iglesia cuando evangeliza propone el misterio de la
resurrección. La Iglesia vive efectivamente del misterio del que está
dando testimonio. El contenido de esta vida es un amor sin
fronteras.

baja del espiritu santo en pentecostes fondoY, sin embargo, ¡qué camino se ha recorrido si se compara el
testimonio apostólico del primer día y la misión paulina! Persuadidos
de que el retorno de Cristo es inminente y de que la Jerusalén
terrena será el escenario de esta intervención decisiva, los
apóstoles dan testimonio de Cristo resucitado, pero no abandonan
Jerusalén. Serán los acontecimiento los que les hagan ver claro
acerca de las consecuencias misioneras de su testimonio.

El martirio de Esteban prepara la evangelización de Samaria, y los
judíos que habían venido a Jerusalén se llevan la Buena Nueva a
sus tierras. Entonces se hace un llamamiento a los apóstoles.
Entran en la Iglesia los primeros paganos. Poco a poco, los
apóstoles llegan a la convicción de que el testimonio apostólico
halla su desarrollo normal en la misión. Un día la Iglesia de
Antioquía enviará a sus responsables de misión: Bernabé y Pablo
harán juntos el primer viaje apostólico.

Durante toda su historia, la Iglesia no ha dejado de reflexionar en
las implicaciones de su misión universal. San Pablo pudo pensar
que la misión entre los paganos era una obra que estaba a su
alcance. Hoy, sin embargo, comprobamos que esta obra apenas ha
comenzado; la empresa es gigantesca.

Pentecostés manifestación plena de DiosDar testimonio de Cristo resucitado es arraigar el misterio de Cristo y de su sacrificio perfecto en el corazón del dinamismo espiritual que anima a los pueblos y a las culturas. Toda la realidad humana -y con ella toda la creación- debe pasar de la muerte a la vida.

El primer Pentecostés contiene ya en germen todo el crecimiento
ulterior de la misión y las tomas de conciencia que se han
conseguido en el curso de los años. En germen, pero sólo en
germen. Lo contrario sería anormal, puesto que el tiempo del
Espíritu es el de la edificación del Reino y el de la responsabilidad
de cada uno en respuesta a la iniciativa siempre obsequiosa del
Padre.

EL PRIMER PENTECOSTÉS Y LA CELEBRACIÓN
EUCARÍSTICA.

El relato que nos hacen los Hechos de lo Apóstoles acerca del
primer Pentecostés evoca como de una manera anticipada los
frutos extraordinarios de la presencia del Espíritu en la comunidad
apostólica. Desde que el Espíritu obra en el testimonio de la
resurrección dado por los apóstoles, caen los muros de separación
existentes entre los hombres, y el obstáculo de las lenguas puede
ser superado.

Pentecostés manifestación plena de DiosEn medio del esplendor de su diversidad y de su unidad nuevamente hallada, la Iglesia completamente acabada parece encontrarse allí, como a escala reducida, el día del primer Pentecostés cristiano. Animados por el Espíritu, los hijos adoptivos del Padre se reúnen en torno al Hermano Mayor.

Este relato expresa con mucha exactitud lo que ocurre en una
celebración eucarística. La antífona de comunión de la misa de
Pentecostés está muy bien elegida para ese momento. “Todos,
llenos del Espíritu Santo, cantaban las maravillas de Dios”. En la
Eucaristía, la tensión entre el presente y el futuro alcanza su
máxima intensidad. El Espíritu obra en ella como en su terreno
privilegiado. Reunidos en torno a Cristo resucitado, los hijos
adoptivos dan gracias por El, con El, en El.

Pentecostés manifestación plena de DiosLos ausentes también están, en cierta manera, presentes, porque la convocatoria universal a la salvación alcanza a todos los hombres. La
recapitulación cósmica es efectiva… “Por eso el mundo entero,
desbordante de alegría, se estremece de felicidad a través de toda
la tierra”.

 

Fuente: Mercaba

Los siete dones del Espíritu Santo

Los Dones del Espíritu Santo

Una demostración evidente de esta venida son los siete Dones del Espíritu Santo, disposiciones permanentes o capacidades que Dios concede y que hacen a la persona dócil y dispuesta a seguir los impulsos del mismo Espíritu. Los Dones pertenecen en plenitud a Jesús, el Mesías, quien los comunica a sus discípulos por la fe, la oración y los sacramentos. Jesús dijo que “a vosotros os conocerán por vuestros frutos” y San Pablo (Gálatas 5, 22-23) señala que el Espíritu Santo, produce en nosotros los frutos de la Caridad, Alegría, Paz, Paciencia, Comprensión de los Demás, Bondad, Mansedumbre y Dominio de Sí Mismo.

Espíritu de Sabiduría


Este es el Don del buen gusto que consiste en un conocimiento sabroso de las cosas espirituales. Nos hace gustar las cosas de Dios. Sabiduría es ver sabiamente las cosas, no sólo con la inteligencia sino que, también, con el corazón tratando de ver las cosas como Dios las ve y comunicándolas con sabiduría de tal manera que los demás perciban que Dios actúa en nuestra persona: en lo que pensamos, decimos y hacemos.

Espíritu de Inteligencia


Con este Don podemos conocer y comprender las cosas de Dios, la manera cómo actúa Jesucristo, descubrir inteligentemente, sobre todo en las páginas del Evangelio, que su manera de ser y actuar es diferente al modo de ser de la sociedad actual. El Don de la Inteligencia es una luz especial que puede llegar a todas las personas y muchas veces tiene sus frutos en los niños y en la gente más sencilla.

Espíritu de Consejo


Se trata de tener la capacidad de escuchar al Señor que nos habla y tratar de discernir y juzgar las cosas a la luz de la voluntad de Dios. El Don de Consejo nos ayuda a enfrentar mejor los momentos duros y difíciles de nuestra vida, al mismo tiempo nos da la capacidad de aconsejar, inspirados por el Espíritu Santo, a quienes nos piden ayuda, a quienes necesitan palabras de aliento y vida.

Espíritu de Fortaleza


Este Don nos da la firmeza interior necesaria para superar los momentos duros y difíciles de nuestra vida. Muchas veces somos débiles y podemos caer fácilmente en las tentaciones propias de esta sociedad como lo es el dinero, el poder, el consumismo, los vicios.Es justamente allí donde necesitamos el Don de la Fortaleza para pedir al Señor que nos ilumine. El ejemplo de Jesucristo, su pasión y muerte, debe ser para nosotros un auténtico testimonio de fortaleza que nos ha de llevar a superar nuestra debilidad humana.

Espíritu de Ciencia


Este Don nos ayuda a descubrir la presencia de Dios en el mundo, en la vida, en la naturaleza, en el día, en la noche, en el mar, en la montaña. El Espíritu de Ciencia nos descubre nuestro fin sobrenatural y los medios adecuados para alcanzarlo, nos permite discernir entre el bien y el mal y nos hace mirar a las personas y las cosas con los ojos de Dios.

Espíritu de Piedad


El Don de Piedad nos permite acercarnos confiadamente a Dios, hablarle con sencillez, abrir nuestro corazón de hijo a un Padre Bueno del cual sabemos que nos quiere y nos perdona: “Padre Nuestro…”
Este Don nos ha de motivar a la oración y al encuentro profundo con el Señor, a juntarse en la capilla, abrir el Nuevo Testamento y disfrutar de la presencia del Señor en nuestra vida.

Espíritu de Temor de Dios


Aquí no se trata de tenerle miedo a Dios, sino más bien sentirse amado por Él. Este Don nos hace evitar el pecado porque ofende a Dios, por eso cuando se descubre el amor de Dios lo único que deseamos es hacer su voluntad y sentimos temor de ir por otros caminos. En este sentido existe temor de fallar y causarle pena al Señor. Con este Don tenemos la fuerza para vencer los miedos y aferrarnos al gran amor que Dios nos tiene.

Fuente: Mercaba

 

Los monjes trapenses y la cerveza

“Una cerveza fabricada con saber se toma con sabiduría”. Así definen a su producto las cervecerías trapenses de la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia (OCSO), la orden monástica que engloba los 18 monasterios trapenses (abadías) existentes a día de hoy. De estas 18 abadías, solo 10 elaboran cerveza. De hecho, éstas son las únicas en todo el mundo que pueden producir cerveza trapense, y deben cumplir, además, unos criterios específicos muy estrictos. Ante la intención de varias cerveceras de intentar reproducir cerveza trapense, así como también para diferenciar sus productos de las conocidas cervezas de abadía, la OCSO ha tenido que diseñar un sello exclusivo para sus productos.

Cervezas trapenses: únicas y exclusivas

Para que una cerveza sea considerada trapense, la abadía donde se elabora tiene que cumplir un conjunto de reglas muy concretas. De no cumplirlas, su producto no será considerado trapense. Estas normas, de acuerdo con el sitio web de la orden, son las siguientes:

  • La cerveza debe elaborarse dentro de las paredes de una Abadía trapense, ya sea por los mismos monjes trapenses o bajo su responsabilidad. Lo mismo sucede con los otros productos elaborados por los monjes trapenses.
  • La cervecería tiene que depender del monasterio y la cultura de empresa tiene que inscribirse en el proyecto monástico.
  • Generar beneficios no es el objetivo de la cervecería. Una parte de las ganancias se destina a la subsistencia de los monjes y al mantenimiento del monasterio; el resto se destina a financiar obras caritativas y ayudar a las personas necesitadas.

Las 10 abadías que producen cerveza trapense

A día de hoy, sólo 10 cervezas a nivel mundial tienen el logotipo de la ATP (Asociación Internacional Trapense), la institución que congrega a los 18 monasterios de la OCSO. La más conocida de esta decena de cervezas es probablemente Chimay, pero también llevan el sello Achel, La Trappe, Orval, Rochefort, Westvleteren, Westmalle, Engelszell, Zundert y Spencer. La mayoría de ellas se ubican en Bélgica, aunque Spencer está en Estados Unidos, Engelszell en Austria y La Trappe y Zundert en Los Países Bajos.

Abadía de Westvleteren, en Bélgica  // Fotografía: GNU Free Documentation License

Como hemos dicho en el apartado interior, los ingresos se destinan a cubrir las necesidades de la comunidad y los gastos sociales. La Trappe, Chimay y Westmalle son las cerveceras más grandes; las tres producen más de 100.000 hl anuales y exportan a todos los rincones del mundo. Éstas son las que más probablemente puedan asignar parte de sus ganancias a servicios sociales. Abadías más pequeñas como la Westvleteren, en cambio, sólo producen para la manutención de los monjes y del monasterio en sí. Como curiosidad, las cervezas de Westvleteren sólo se pueden comprar a través de reserva telefónica y en la misma abadía.

La gran parte de cervecerías trapenses cuentan a día de hoy con un monje que supervisa a los trabajadores, mayoritariamente laicos. A parte de la cerveza que comercializan, también suelen fabricar una cerveza denominada Enkel o Blonde, de baja graduación alcohólica y destinada al consumo interno.

Cerveza trapense vs. Cerveza de abadía

Las cervezas trapenses son inimitables. El nombre “trapense” no hace referencia a un estilo de cerveza en concreto, sino al hecho de que se elabore entre las cuatro paredes de un monasterio de los cistercienses. De hecho, aunque las cervezas más conocidas sean la Dubbel, la Tripel y la Quadruppel, los monjes bien podrían elaborar cualquier estilo de cerveza, que seguirían teniendo el logotipo de denominación de origen y se seguirían denominando trapenses.

Orval, una de las cervezas trapenses

Así pues, ninguna otra cervecería que no sea una de las diez ya mencionadas puede elaborar cerveza trapense. Es frecuente, no obstante, que algunas cervecerías intenten imitar los estilos de cerveza asociados a los cistercienses. En ese caso, las cervezas se denominan “de abadía”.

Mito o realidad: el origen de las cervezas trapenses  

De las cervezas trapenses se dice que sus recetas son milenarias. Sin embargo, la verdadera historia de los orígenes de las cervezas trapenses es que no hay verdadera historia. Sólo suposiciones.

Para empezar, de las actuales abadías, Rochefort es la única que estaba elaborando cerveza antes de 1836. Además, las recetas trapenses que han llegado a nuestros días son del siglo pasado. La Dubbel, por ejemplo, se creó en la abadía de Westmalle debido a un cambio de receta en su Brown Ale en 1926. La denominación Tripel, por su lado, nació en 1956 cuando esta misma abadía aplicó algunos cambios a la receta de su Strong Golden Ale.

De todas formas, los trapenses provienen de los cistercienses y, anteriormente, de los benedictinos, orden monástica de gran tradición histórica. La Iglesia solía monopolizar el conocimiento y la ciencia, por lo que siguiendo esta línea podría ser verdad que algunas recetas de cerveza fueran realmente antiguas. La orden benedictina y, por lo tanto, también los trapenses, siguen la regla de San Benito (480-547 d.C.), por la que “hay que vivir del trabajo de nuestras manos”. Su filosofía se basa en el trabajo manual para acercarse a Dios.

El origen de la elaboración de cerveza en los monasterios benedictinos y trapenses proviene de Monte Cassino, monasterio donde se alojaba San Benito, en el sur de Italia. Allí servían sólo vino a sus huéspedes, pero a medida que los benedictinos se fueron expandiendo por el Norte de Europa, también empezaron a producir cerveza. De hecho, en el s. VII el misionero San Columba, desde Irlanda, escribió que en el monasterio de Sankt Gall (cerca de Zurich) se elaboraban tres tipos de cerveza: una destinada a los monjes, una a los huéspedes y otra a los peregrinos. En este punto también se desvela el origen por el que en las abadías actuales se elabora la Blonde o la Enkel para el consumo interno.

Productos de La Trappe

 

Algunos datos

A principios del milenio pasado fue cuando nació la orden cisterciense. La razón cabe buscarla en la desazón que sentían algunos benedictinos al ver cómo muchos de sus monasterios ya no se regían por la regla de San Benito. El nombre que adoptaron se debe a la ciudad donde situaron su sede, en Citeaux (Francia), así como a la abadía de su fundador (Roberto de Molesmes): la Abadía de Císter.

Más tarde, ya en s. XVII, el abad Rancé, que en ese momento estaba al mando de la abadía cisterciense de La Trappe, en Francia, aplicó una reforma en su monasterio de lo más severa. Otros monasterios siguieron su reforma, agrupándose en una tercera orden monástica, la de los trapenses. El germen de la hermandad, pues, se originó en Francia, pero a raíz de la Revolución Francesa y el anticlericalismo que vino con ella, los monjes tuvieron que partir hacia otro países, dando lugar a monasterios trapenses belgas y holandeses en el siglo XVIII y XIX.

Como acabamos de ver, pues, la orden de los trapenses tiene apenas cuatro siglos detrás, pero el monasterio actual más antiguo que  elabora cerveza es más reciente. De todas formas, es probable que las recetas se transmitieran de generación en generación de monjes, y que también se traspasaran de una hermandad a otra. Sin embargo, eso es solo una suposición, de modo que la verdadera historia de la antigüedad de las cervezas trapenses continúa siendo un misterio.

 

Fuente: cerveza artesana

Bibliografía:http://www.chimay.com/eshttp://www.trappist.be/http://www.cervebel.eshttp://www.conespuma.com/

¿Para qué existe la Iglesia? El Papa Francisco contesta

El Papa Francisco recordó en sus palabras antes de rezar el Regina Coeli la celebración de la fiesta de la Ascensión que tiene lugar hoy en todo el mundo: “La escena se desarrolla en Galilea, lugar donde Jesús les había llamado a seguirlo para formar el primer núcleo de su nueva comunidad”.

“La Ascensión de Jesús al cielo constituye el fin de la misión que el Hijo ha recibido del Padre y el inicio de la continuación de esta misión de parte de Iglesia”, explicó el Papa mostrando cuál es la misión de la Iglesia.

“La Ascensión de Jesús nos recuerda de esta ayuda de Jesús y de su Espíritu que da confianza y seguridad a nuestro testimonio cristiano en el mundo” y “nos revela porqué existe la Iglesia”. “¿Para qué existe la Iglesia?” preguntó el Papa Francisco: “¡Existe para anunciar el Evangelio!” Resultado de imagen de quien es la iglesia

¿Quién es la Iglesia?

Papa Francisco quiso mostrar que la Iglesia “somos todos nosotros, los bautizados” e invitó a “comprender mejor que Dios nos ha dado una gran dignidad y la responsabilidad de anunciarlo al mundo, de hacerlo accesible a la humanidad. Esta es nuestra dignidad, este es el mayor honor en la Iglesia”

Tras la oración Papa Francisco quiso volver a enviar un mensaje de solidaridad a “Tawadros II y a toda la nación de Egipto, que ha sufrido otro nuevo acto de feroz violencia”. En su intervención recordó como las víctimas (muchos de ellos niños) iban a un Santuario a rezar y murieron por no renegar de su fe. Debido a eso, a todos ellos los consideró “mártires” y pidió por que el Señor los acoja con este “valiente testimonio”.

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Papa Francisco también pidió rezar por el “horrible atentado en Manchester”, “donde tantos jóvenes fallecieron”

Finalmente mandó un saludo por la celebración de las Comunicaciones Sociales: “Rezamos porque la comunicación sea efectivamente constructiva al servicio de la vida, difundiendo esperanza y fe” y a los genoveses que le acogieron en su visita pastoral celebrada ayer.

(AP foto/Andrew Medichini)

Fuente: Aleteia

Recordando a Juan Pablo II: La difícil visita a la Nicaragua sandinista

Uno de los momentos más difíciles del pontificado de Juan Pablo II -por supuesto, no el único, de otros más tendremos que hablar- fue la visita apostólica a la Nicaragua Sandinista, en 1983. Cuenta George Weigel que la Nicaragua gobernada por el régimen sandinista era, más que ningún otro lugar de América Latina, un laboratorio para las teorías de las diversas teologías de la liberación y la situación de la Iglesia era todavía más conflictiva que en otros países cercanos como El Salvador. Había dos sacerdotes con participación activa en el gobierno: Miguel D’Escoto, ministro de Exteriores, y Ernesto Cardenal, ministro de Cultura. Otro sacerdote, Fernando Cardenal, jesuita y hermano del anterior, dirigía el programa sandinista de alfabetización. El arzobispo de Managua, Miguel Obando Bravo, hombre robusto de procedencia campesina que inicialmente había prestado apoyo a la revolución contra la dictadura de la familia Somoza, se había convertido en el crítico más conspicuo y eficaz de los sandinistas, después de que los nuevos gobernantes no hicieran honor a sus garantías sobre los derechos civiles y las libertades políticas. Los sandinistas, a su vez, se oponían al arzobispo mediante el fomento activo de la «Iglesia popular».

El nuncio apostólico en Managua, el arzobispo Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, noble italiano de cabello gris cuyo padre, dirigente antifascista en la Italia de Mussolini, había sido asesinado por los nazis, era uno de los personajes más respetados del servicio diplomático de la Santa Sede. El hecho de que fuera destinado a Nicaragua da fe de la gravedad que se atribuía a la situación. Los primeros encuentros de Montezemolo con a jefatura sandinista, que solía llamarle «camarada nuncio», rayaron en lo cómico, pero la comedia tenía su lado feo. En cierta ocasión, Daniel Ortega, cabeza del frente sandinista y jefe del gobierno, acudió a la nunciatura al volante de un deportivo rojo, seguido por varios jeeps llenos de tropas sandinistas armadas hasta los dientes. El arzobispo Montezemolo salió al encuentro de la extraña delegación, y dijo al comandante Ortega desde la puerta de entrada que él era bienvenido, pero que los soldados y sus armas debían quedarse fuera: “Esto es una embajada.”

Era tarea del nuncio negociar la visita de Juan Pablo II a Nicaragua, que formaba parte de la peregrinación papal a América Central de marzo de 1983. El arzobispo Obando y los obispos nicaragüenses habían invitado al Papa porque, como diría más tarde Obando, “estábamos convencidos de que la presencia del Santo Padre redundaría en beneficio de la Iglesia, de nuestro pueblo”. Los sandinistas mostraron escaso ánimo de colaboración, como recordaría posteriormente el arzobispo Montezemolo. Su táctica inicial guardaba relación con el arzobispo de Managua. El comandante Ortega dijo a Montezemolo: “No queremos que el Papa sea visto a solas con el arzobispo Obando.” Montezemolo contestó que era imposible: “Es el arzobispo de nuestra capital, y el presidente de la conferencia episcopal.” A1 final se acordó que el Papa siempre apareciera públicamente en compañía de todos los obispos de Nicaragua, pero la solución creó un nuevo problema: no cabían todos en el papamóvil. El nuncio se puso a buscar un autobús, pero no se encontraba ninguno en toda Nicaragua. Entonces Montezemolo oyó hablar de un candidato político mejicano que había hecho campaña en un autobús con el techo cortado. Montezemolo hizo averiguaciones, y el gobierno mejicano lo envió a Managua por vía aérea.

 

El siguiente problema tenía que ver con los sacerdotes del gobierno. obstinados en hacer oídos sordos a las órdenes de sus superiores religiosos de que abandonaran sus cargos políticos. En un comunicado a la nunciatura de Managua, Juan Pablo había indicado la necesidad de evitar que dichos sacerdotes asistieran a los actos de la visita papal. Montezemolo dijo a Daniel Ortega que el Papa quería ver «resuelta» la cuestión de la presencia de sacerdotes en el gobierno. Ortega contestó que “para ellos es una cuestión de conciencia. No es asunto mío”. Preguntó a continuación que ocurriría si los padres D’Escoto y Cardenal estuvieran presentes en la ceremonia de bienvenida del aeropuerto, por poner un ejemplo. El nuncio repuso que era posible que el Papa no los saludase, porque se hallaban en abierta desobediencia. Ortega pareció contrariado, y Montezemolo fue a ver al ministro de Exteriores, Miguel D’Escoto.
El corpulento sacerdote de Maryknoll se mostró grosero y malhumorado. “Soy el ministro de Exteriores de Nicaragua -dijo-. Tengo que ver al Papa. Tengo que viajar con el Papa.” Montezemolo replicó que lo sentía, pero que en sus peregrinaciones el Papa nunca viajaba con figuras del la política. D’Escoto montó en cólera. Saliendo del Ministerio de Exteriores, el principal ayudante de Montezemolo musitó: “Para mañana, o se ha marchado el ministro de Exteriores o se ha marchado el nuncio.”

A continuación, Montezemolo fue a ver al padre Cardenal. En su primera entrevista, celebrada en 1980, el nuncio había quedado sorprendido por el despacho de Cardenal, una sala cubierta de baldosas dentro de un edificio bastante peculiar, que resultó ser uno de los palacios de la familia Somoza. El padre Cardenal, que a Montezemolo le había parecido un hombre espiritualmente intenso pero «muy abstracto», había explicado sin pestañear: “Ah, sí, era el cuarto de baño de la señora Somoza.” Una vez expuesta por Montezemolo la situación en torno a la visita papal, Cardenal contestó: “Pero tengo que estar presente; el régimen y Daniel Ortega quieren que esté.” El nuncio contestó que acababa de hablar con Ortega, y que el comandante le había dicho que no era asunto suyo, sino cuestión de conciencia del propio Cardenal. Éste no dio su brazo a torcer.

Faltaba, pues, por resolver la cuestión del encuentro de Ernesto Cardenal con el Papa Juan Pablo II. Ortega se ocupó del irritable D’Escoto, por miedo a un incidente embarazoso delante de la prensa internacional. Días después de su entrevista, llamó al arzobispo Montezemolo y le dijo: “Camarada nuncio, el otro día me olvidé de decirte que cuando esté aquí el Papa tendré que enviar al ministro de Exteriores a la India, a un encuentro internacional muy importante.”

El arzobispo Montezemolo no fue el único representante del Vaticano que tuvo problemas organizativos en Nicaragua. A finales de 1982 el padre Roberto Tucci SJ, jefe de organización de las peregrinaciones del Papa, estaba tan exasperado por los obstáculos de los sandinistas que aconsejó a Juan Pablo que amenazara con una anulación de la visita si el régimen no aceptaba una serie de condiciones básicas, entre ellas la libertad de acceso a los lugares que visitara el Papa y el control de la iglesia sobre la organización de la misa papal en Managua. Juan Pablo, que estaba decidido a ir a Nicaragua y dar ánimos a la Iglesia del país, a la que consideraba víctima de una persecución, dijo a Ricci que quería seguir adelante con la visita, por difícil que fuera.

Juan Pablo II llegó a Managua e14 de marzo de 1983. Cuando el avión aterrizó, todo el gobierno sandinista se había puesto en fila en la pista, esperando el momento de saludar al Papa. El arzobispo Montezemolo subió por la pasarela junto al jefe de protocolo del gobierno, y se encontró en la puerta con el cardenal Casaroli. Éste se llevó al nuncio a un lado y le dijo: “¿Está presente alguno de los sacerdotes del gobierno?” Montezemolo acompañó al secretario de Estado a una de las ventanillas del avión, señaló la hilera de miembros del gobierno y dijo: “Mire, ahí tiene a Ernesto Cardenal, pero D’Escoto no está.” Casaroli contestó: “Hay que decírselo al Papa.» Fueron, pues, al compartimiento delantero donde seguía sentado Juan Pablo y le indicaron al padre Cardenal por la ventanilla. El Papa pidió consejo al nuncio. Montezemolo respondió: “No me corresponde a mi daros instrucciones, Santo Padre, pero si no lo saludáis no se llevarán ninguna sorpresa.” Juan Pablo dijo: “No, quiero saludarlo, pero tengo algo que decirle.”

Después de los discursos de bienvenida, Daniel Ortega llevó al Papa hacia los miembros del gobierno, con Montezemolo a la izquierda de: pontífice. A pocos metros de la fila, Ortega, a quien la situación ponía muy nervioso, comentó a Juan Pablo: “No hace falta que los saludemos, podemos seguir.” El Papa repuso: “No, yo quiero saludarlos.” Ortega lo acompañó. Cuando llegaron delante de Ernesto Cardenal, el ministro de Cultura se quitó su boina y dobló una rodilla. Haciendo al sacerdote gestos vigorosos con la mano derecha, Juan Pablo dijo con voz cálida y amistosa: “Regulariza tu posición con la Iglesia. Regulariza tu posición con la Iglesia.” El nuncio, que después contó lo sucedido, no lo recordaba como un reproche, sino como una invitación.

La fotografía de este encuentro en el aeropuerto recorrió el mundo entero y, por lo general, fue interpretada como una dura reprimenda del Papa a Cardenal. La censura sandinista hizo que ningún periódico nicaragüense publicara la fotografía hasta dos semanas después de la visita papal. Pasado ese intervalo, una publicación preguntó a Cardenalqué le había dicho el Papa. El ministro de Cultura, aludiendo a la escena del Nuevo Testamento en que los licaonios querían ofrecer un sacrificio a Pablo y Silas después de que el primero hubiera curado milagrosamente a un tullido, aseguró al periódico que Juan Pablo había dicho: “No te arrodilles ante mí. Soy un hombre como tú.” [Hechos 14,15] Los testigos de momento conocían la verdad.

El verdadero enfrentamiento se produjo horas más tarde, durante la Misa papal en Managua. El lugar escogido, un parque que acogía concentraciones sandinistas, había sido uno de los puntos controvertidos en las negociaciones anteriores a la visita. Montezemolo había propuesto instalar la plataforma provisional del altar en el extremo opuesto al que ocupaba el escenario permanente que se usaba para las concentraciones sandinistas, y que estaba adornado con enormes pósters de César Augusto Sandino, Marx, Lenin y otros héroes revolucionarios. El comandante Ortega había dicho: “No, no puede ser, pero ya lo arreglaremos.” Días después. Montezemolo se fijó en que habían sido retirados los pósters y pensó. “Hombre, esto sí que es cooperar.” Más tarde, descubriría que habían sido descolgados con el objetivo de volver a pintarlos. Cuando se lo comentó al Papa, Juan Pablo II contestó: “No se enfade. Cuando esté yo encima con todos los obispos no se fijará nadie en los pósters.” Resultó que el régimen tenía otros planes para manipular el acto, planes muchos más radicales.

El padre Tucci había llegado a Managua unos días antes que el Papa, junto con Piervincenzo Giudici, ingeniero de Radio Vaticana y experto en sistemas de sonido. Giudici había ido a ver el escenario de la misa papal, y había vuelto escandalizado por la instalación de un segundo sistema de sonido, nuevo, potente y controlado de manera independiente. El arzobispo Montezemolo preguntó al gobierno qué pasaba, y obtuvo una respuesta de puro compromiso: “Es que queremos estar preparados para una emergencia.”

Durante las negociaciones anteriores a la visita, Montezemolo había insistido en que se dividiera el parque en secciones y se reservara el sector más próximo al altar a los representantes de asociaciones y movimientos católicos. Estos últimos llegaron al parque a las cuatro de la madrugada, y descubrieron que la parte central de las primeras filas ya estaba ocupada por un nutrido grupo de militantes sandinistas, al igual que casi todo el espacio cercano al altar. La gente para la que se celebraba la Misa quedó acorralada al fondo, y en cuanto alguien intentaba acercarse al altar la policía disparaba tiros al aire.

Justo al lado del altar había otra plataforma llena de miembros del gobierno y altos cargos del Partido Sandinista. Su comportamiento no fue lo que se dice muy devoto. Durante la Misa, los nueve miembros de la dirección nacional sandinista, incluido Daniel Ortega, levantaron el puño izquierdo y exclamaron «¡Poder popular!». El enfrentamiento adquirió su máximo dramatismo durante el sermón del Papa Juan Pablo II. Los sandinistas habían escondido micrófonos en el sector contiguo a la parte delantera de la plataforma del altar, sector que había sido tomado por sus partidarios. Tanto aquellos micrófonos como los de la plataforma estaban controlados por técnicos sandinistas, gracias al sistema de sonido de emergencia instalado días antes. A1 principio de su sermón sobre la unidad de la Iglesia, la voz de Juan Pablo llegaba hasta los católicos del fondo. Más tarde, dijo que sabía que le oían porque vio y oyó sus aplausos. Sin embargo, cuando llegó el momento de explicar la imposibilidad de una «Iglesia popular» impuesta a los pastores legítimos de la Iglesia, la muchedumbre sandinista en pie delante del altar se puso a gritar para ahogar la voz del Papa. Los técnicos del país bajaron el micrófono del Papa y subieron el volumen de los que habían sido colocados entre los agitadores. A1 mismo tiempo, las autoridades de la tribuna contigua a la plataforma del altar seguían haciendo de las suyas, hasta que Juan Pablo II no pudo más y exclamó: “¡Silencio!”. Al fin quedó restablecido cierto grado de orden, aunque faltaba la puntilla: al término de la Misa, el jefe de protocolo sandinista se dirigió a la mesa de control y exigió que se tocara el himno sandinista para acompañar la retirada del Papa. Juan Pablo permaneció al frente de la plataforma, cogió por la base su báculo rematado por un crucifijo y lo blandió para saludar a los cientos de miles de católicos nicaragüenses que se habían visto relegados al fondo del recinto.

Más tarde, los sandinistas dijeron que los esfuerzos de la multitud por ahogar la voz del Papa Juan Pablo II habían sido una reacción espontánea, pero se trataba de una burda mentira. Políticamente, su intento de profanar la Misa papal fue otro tiro que les salió por la culata. El padre Tucci había convencido al régimen de que se sumara a una conexión televisiva regional, y por ese motivo el desbarajuste de la Misa papal fue retransmitido a toda América Central. Millones de espectadores quedaron escandalizados por la vulgaridad de la mala conducta sandinista. A última hora del día, cuando regresó a Costa Rica, pais desde donde había viajado a Nicaragua, el Papa fue recibido por una multitud más nutrida v calurosa que la del día anterior. Poco a poco, el mito sandinista empezaba a desgastarse.

¿Cómo se fue al cielo Jesús?

Después de que Jesús resucitó de entre los muertos, “se presentó vivo” (Hechos 1,3); a las mujeres cercanas a la tumba (Mateo 28, 9-10), a sus discípulos (Lucas 24, 36-43) y a más de 500 más (1 Corintios 15, 6). En los días siguientes a su resurrección, Jesús enseñó a sus discípulos acerca del reino de Dios (Hechos 1, 3).

Cuarenta días después de la resurrección, Jesús y sus discípulos fueron al monte de los Olivos, cerca de Jerusalén. Allí, Jesús prometió a sus seguidores que pronto recibirían el Espíritu Santo, y les ordenó que permanecieran en Jerusalén hasta que el Espíritu hubiera venido. Entonces Jesús los bendijo, y al dar la bendición, comenzó a subir al cielo. El relato de la ascensión de Jesús se encuentra en Lucas 24, 50-51 y Hechos 1, 9-11.

De las Escrituras se deduce claramente que la ascensión de Jesús fue un regreso literal y corporal al cielo. Se levantó de la tierra gradualmente y visiblemente, observado por muchos espectadores intencionados. Mientras los discípulos se esforzaban por captar un último vistazo de Jesús, una nube lo ocultó de su vista, y dos ángeles aparecieron y prometieron el regreso de Cristo “de la misma manera que lo han visto ir” (Hechos 1,11).

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La Ascensión de Jesucristo es significativa por varias razones:

1) Señaló el fin de Su ministerio terrenal. Dios el Padre envió amorosamente a su Hijo al mundo en Belén, y ahora el Hijo estaba regresando al Padre. El período de la limitación humana había terminado.

2) Significó éxito en su obra terrenal. Todo lo que había venido a hacer, había cumplido.

3) Señaló el regreso de Su gloria celestial. La gloria de Jesús había sido velada durante su estancia en la tierra, con una breve excepción en la Transfiguración (Mateo 17, 1-9).

4) Simbolizó Su exaltación por el Padre (Efesios 1: 20-23). Aquel con quien el Padre está complacido (Mateo 17: 5) fue recibido en honor y se le dio un nombre por encima de todos los nombres (Filipenses 2, 9).

5) Le permitió preparar un lugar para nosotros (Juan 14, 2).

6) Indicó el comienzo de Su nueva obra como Sumo Sacerdote (Hebreos 4, 14-16) y Mediador de la Nueva Alianza (Hebreos 9,15).

7) Estableció el patrón para su regreso. Cuando Jesús venga a establecer el Reino, Él regresará justo como Él lo dejó-literalmente, corporalmente y visiblemente en las nubes (Hechos 1,11, Daniel 7, 13-14, Mateo 24,30, Apocalipsis 1, 7).

Actualmente, el Señor Jesús está en el cielo. Las Escrituras frecuentemente lo representan a la derecha del Padre, una posición de honor y autoridad (Salmo 110, 1, Efesios 1,20, Hebreos 8:,1). Cristo es la Cabeza de la Iglesia (Colosenses 1, 18), el dador de dones espirituales (Efesios 4, 7-8), y El que llena todo en todos (Efesios 4, 9-10).

Fuente: Aleteia