Cañadillo – un mercadillo para los niños de la Cañada Real

Mercadillo Cañadillo Beach

Si queréis vivir una experiencia  de mercadillo gastronómico diferente, fresca y veraniega. Os esperamos a la salida de todas las misas de la mañana del domingo 7 de mayo en… *CAÑADILLO BEACH*

Cañadillo Beach es un mercadillo del Grupo de Cañada Real para las actividades a favor de los niños de la Cañada Real.  El grupo esta preparando las convivencias para este verano.

¿a qué estás esperando?

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Si queréis ayudarnos, estáis a tiempo de colaborar!!!! Contactad con cualquier miembro del grupo de cañada para que apuntemos los manjares que mejor sabéis hacer!

¿Quieres saber cómo está tu familia?

El semanario Desde la Fe del Arzobispado de México publicó un interesante cuestionario cuyo objetivo es evaluar cómo están las relaciones entre los miembros de la familia, y cómo está su relación con Dios.

El cuestionario “Y… ¿cómo está tu familia?” está compuesto por 20 preguntas. Cada una tiene cuatro opciones para escoger.

Algunas de las preguntas son “¿Con qué frecuencia conversan como familia?”, “¿Con qué frecuencia comparten sus preocupaciones en familia?”, “¿Con qué frecuencia eligen pasar tiempo juntos para divertirse en familia?” y “En las pláticas en familia ¿qué lugar ocupa la promoción de los valores católicos?”.

Una vez terminado el cuestionario, se podrá comparar las respuestas con los comentarios a cada uno de los resultados. Este es el test:

Instrucciones

Elija una opción por cada una de las siguientes preguntas y al terminar el cuestionario verifique el apartado final para saber qué tan unida y cercana a Dios está su familia.

1.- ¿Con qué frecuencia conversan como familia?
a) Todos los días
b) Una o dos veces por semana
c) Rara vez
d) Nunca

2.-¿Las manifestaciones de cariño forman parte de su vida cotidiana?
a) Siempre
b) A veces
c) Pocas veces
d) Nunca

3.-¿Pueden conversar y sostener una plática sin discutir?
a) Sin ningún problema
b) Con cierta facilidad
c) Difícilmente
d) Imposible

4.- ¿Aceptan los defectos de cada uno y saben sobrellevarlos?
a) Sin ningún problema
b) Con cierta facilidad
c) Difícilmente
d) Imposible

5.- ¿Con qué frecuencia comparten sus preocupaciones en familia?
a) Todos los días
b) Una vez al mes
c) Rara vez
d) Nunca

6.- ¿Con qué frecuencia se reúnen para celebrar algún acontecimiento familiar?
a) Por lo menos una vez cada dos meses
b) Una vez cada seis meses
c) Una vez al año
d) Nunca

7.- ¿Las decisiones que afectan a la familia se toman en conjunto?
a) Siempre
b) A veces
c) Pocas veces
d) Nunca

8.- Ante una adversidad o un problema familiar ¿cómo reaccionan?
a) Se solidarizan y apoyan todos
b) Se interesan, pero no apoyan
c) Solo se informan
d) Son indiferentes

9.- ¿Cada miembro de la familia realiza alguno de los quehaceres del hogar?
a) Siempre
b) A veces
c) Pocas veces
d) Nunca

10.- ¿Cada miembro de la familia cumple sus propias responsabilidades?
a) Siempre
b) A veces
c) Pocas veces
d) Nunca

11.- ¿Con qué frecuencia eligen pasar tiempo juntos para divertirse en familia?
a) Todos los días
b) Una o dos veces por semana
c) Rara vez
d) Nunca

12.- Cuando salen de paseo o de vacaciones ¿cómo lo hacen?
a) Toda la familia junta
b) Los papás y algunos hijos
c) Solo los papás
d) Todos por separado

13.- Las personas ancianas en su familia son consideradas:
a) Una bendición
b) Fáciles de sobrellevar
c) Difíciles de sobrellevar
d) Una carga para la familia

14.- ¿Con qué frecuencia invitan a otras personas a compartir su mesa familiar?
a) Siempre
b) Casi siempre
c) Rara vez
d) Nunca

15.-¿ Con qué frecuencia ayudan, como familia, a personas necesitadas?
a) Una vez por semana
b) Una vez al mes
c) Rara vez
d) Nunca

16.- En las pláticas en familia ¿qué lugar ocupa la promoción de los valores católicos?
a) Importante
b) Más o menos importante
c) Secundario
d) Intrascendente

17.- ¿Cuáles son los temas que acostumbran platicar en familia?
a) Cuestiones edificantes
b) Problemas sociales o familiares
c) Nos quejamos de todo
d) Criticamos a otras personas

18.- ¿Hacen oración juntos?
a) Todos los días
b) Una vez a la semana
c) Algunas veces
d) Nunca

19.- ¿Con qué frecuencia asisten a Misa en familia?
a) Cada ocho días
b) Una vez al mes
c) Rara vez
d) Nunca

20.- ¿Con qué frecuencia comparten su fe como familia, por ejemplo leyendo juntos la Palabra, compartiendo su experiencia de Dios o hablando de temas espirituales?
a) Siempre
b) Frecuentemente
c) Rara vez
d) Nunca

Resultados

Si la mayoría de respuestas fue a): ¡Felicidades! Tu resultado es muy bueno. Se nota que Dios es el centro de tu familia y que en Él encuentran la fuente de su amor y de su unión. Procuren seguir por ese buen camino y buscar nuevas maneras de continuar creciendo juntos como católicos y como miembros de una familia llamados no sólo a amarse mutuamente sino llamados también a compartir ese amor con otros.

Si la mayoría de respuestas fue b): Tu resultado es bueno, aunque no tan favorable como hubieras querido porque hay por allí algunos puntos que necesitan atender o reforzar para darle a su vida familiar ese empujoncito que le falta para crecer en unidad y en fe.

Sugerimos organizar actividades en familia que involucren ayudar a otros, y también dedicar más tiempo a fortalecer como familia su relación con Dios.

Si la mayoría de respuestas fue c): Tu resultado necesita mejorar. Se nota que las preocupaciones de la vida cotidiana están afectando la unidad de tu familia y su relación con Dios. No permitan que eso suceda.

Conversa con tus familiares al respecto y acuerden acciones que puedan realizar para reparar esto, en especial pasar más tiempo juntos, esforzarse por dar a cada uno de sus miembros la atención personal y el cariño que necesitan, y sobre todo, dejar que Dios ocupe el centro para que todo lo demás adquiera su justa proporción.

Si la mayoría de respuestas fue d): Hay muchos problemas en tu familia, pero nada que no se pueda corregir con la ayuda de Dios. Lo más importante es no desesperarse, ir atacando un problema cada vez. Y por encima de todo urge mejorar su relación con Dios.

Si no puedes hablarle a tu familia de Dios, háblale a Dios de tu familia. Únete a otros miembros que deseen hacerlo y encomiéndala todos los días a la Sagrada Familia.

Fuente: ACI

El cristianismo es vida y alegría porque Cristo ha resucitado, dice Papa Francisco

Como no podía ser de otra manera, el Papa Francisco dedicó la catequesis de la Audiencia General del 19 de abril a la Pascua: “Cristo resucitado es nuestra esperanza” fue el tema elegido, con el que animó a ver a Cristo Resucitado ante los fracasos de la vida y señaló que el cristianismo es alegría, sorpresa y vida.

El cristianismo “no es tanto nuestra búsqueda hacia Dios, sino la búsqueda de Dios a nosotros”. “Jesús nos ha tomado, nos ha agarrado, nos ha conquistado para no dejarnos más. El cristianismo es gracia, es sorpresa, y por este motivo requiere un corazón capaz de asombrarse”.

“Aquí hay felicidad, alegría y vida, donde todos pensaban que hubiese solo tristeza, derrota y tinieblas”, afirmó. “Dios hace crecer sus flores más hermosas en medio de las piedras más áridas”, añadió.

Francisco dijo a continuación: “si mirando nuestra vida nos damos cuenta de que hemos tenido muchos fracasos… en la mañana de Pascua podemos hacer como esas personas de las que habla el Evangelio: ir al sepulcro de Jesús, ver la gran piedra que ha sido removida y pensar que Dios está realizando para mí, para todos nosotros, un futuro inesperado”.

La Carta a los Corintios

El Pontífice para su catequesis se basó en la primera carta de San Pablo a los Corintios. En ella habla del acontecimiento la resurrección. “Hablando a sus cristianos, Pablo parte de un dato incontestable: que no es el resultado de la reflexión de un hombre sabio, sino un hecho, un simple hecho que ha acontecido en la vida de algunas personas”.

“El cristianismo nace de aquí. No es una ideología, no es un sistema filosófico, sino un camino de fe que parte de un acontecimiento, testimoniado por los primeros apóstoles de Jesús”.

“La fe nace de la resurrección” y “aceptar que Cristo ha muerto, murió crucificado, no es un acto de fe”. Sin embargo, “creer que ha resucitado sí lo es”.

“Nuestra fe nace la mañana de Pascua”. San Pablo “hace un pequeño resumen de todos los relatos y de todas las personas que tuvieron contacto con el Resucitado”.

El último precisamente es él, “como el menos digno de todos” y utiliza la expresión “como un aborto”. El Pontífice recordó que se autodenomina así “porque su historia personal es dramática: él era un perseguidor de la Iglesia, orgulloso de las propias convicciones; se sentía un hombre poderoso, con una idea muy clara de lo que era la vida con sus deberes”.

Pero “un día sucede lo que era absolutamente impredecible: el encuentro con Jesucristo resucitado, en el camino de Damasco”.

En definitiva

“Ser cristianos significa no partir de la muerte, sino del amor de Dios por nosotros, que ha vencido a nuestro acérrimo enemigo. Dios es más grande que nada, y basta solo una vela encendida para vencer la más oscura de las noches”.

Francisco explicó entonces que eso “es el núcleo central de la fe”. “Si en efecto todo hubiese terminado con la muerte, en Él tendríamos un ejemplo de dedicación suprema. Pero esto no podría generar nuestra fe”.

Fuente: Álvaro de Juana via ACIprensa

La Hospitalidad de Emaús

“No os olvidéis de la hospitalidad”

Dos discípulos hacían juntos el camino. No creían y, sin embargo, hablaban del Señor. De repente éste se les aparece, pero bajo formas que no pudieron reconocerle… Le invitan a compartir su albergue, como se hace con un viajero… Ponen, pues, la mesa a punto, presentan la comida, y Dios, a quien no habían reconocido en la explicación de la Escritura, lo reconocen en la fracción del pan.

No es escuchando los preceptos de Dios que se han visto iluminados, sino cumpliéndolos: “No son los que escuchan la Ley los que serán justificados delante de Dios, sino los que ponen en práctica lo que dice la Ley” (Rm 2,13). Si alguno quiere comprender lo que ha escuchado, que se apresure a poner por obra lo que ya ha comprendido. El Señor no fue reconocido mientras hablaba; sino que se dignó manifestarse cuando le ofrecieron algo para comer.

Amemos, pues, la hospitalidad, hermanos muy amados; amemos el practicar la caridad.

San Pablo, refiriéndose a ella, afirma: “Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos recibieron, sin saberlo, la visita de unos ángeles (Heb 13,1; Gn 18,1s).

También Pedro dice: “Ofreceos mutuamente hospitalidad, sin protestar” (1P 4,9). Y la misma Verdad nos declara: “Fui forastero y me hospedasteis”… “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, nos dirá el Señor el día del juicio, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,35.40)… Y a pesar de ello ¡somos tan perezosos ante la gracia de la hospitalidad! Pongamos atención, hermanos, en la  grandeza de esta virtud. Recibamos a Cristo en nuestra mesa a fin de poder ser recibidos a su festín eterno. Demos ahora hospitalidad a Cristo presente en el extranjero para que en el juicio no seamos como extraños que no le conocemos (Lc 13,25), sino que nos reciba en su Reino como hermanos.

San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la Iglesia
Homilía 23; PL 76, 1182

¿Qué significa “Aleluya”?

Durante los 40 días de Cuaresma la palabra “Aleluya” desaparece de la liturgia de la Iglesia. No se dice ni una vez. Luego, durante la Vigilia Pascual, el sacerdote entona el gran Aleluya y parece que la Iglesia no puede dejar de repetir esta palabra una y otra vez. Pero ¿por qué?

¿Qué significa Aleluya y por qué está tan estrechamente asociada a la  Pascua?

Aleluya, del latín halleluia, tiene a su vez raíces hebreas en hallĕlū yăh y significa “alabad a Dios”. Se encuentra más comúnmente como una especie de antífona que se repite al final de los Salmos. También se encuentra en el libro de Tobías, donde se utiliza como un himno de alabanza para cantar en la nueva Jerusalén.

“Las plazas de Jerusalén serán soladas con rubí y piedra de Ofir; las puertas de Jerusalén entonarán cantos de alegría y todas sus casas cantarán: ¡Aleluya!” (Tobías 13:17)

No es de sorprender que también aparezca en el libro de Apocalipsis.

“Después oí en el cielo como un gran ruido de muchedumbre inmensa que decía: ‘¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios, porque sus juicios son verdaderos y justos; porque ha juzgado a la Gran Ramera que corrompía la tierra con su prostitución, y ha vengado en ella la sangre de sus siervos’. Y por segunda vez dijeron: ‘¡Aleluya! La humareda de la Ramera se eleva por los siglos de los siglos’. Entonces los veinticuatro Ancianos y los cuatro Vivientes se postraron y adoraron a Dios, que está sentado en el trono, diciendo: ‘¡Amén! ¡Aleluya!’.

Y salió una voz del trono, que decía: ‘Alabad a nuestro Dios, todos sus siervos y los que le teméis, pequeños y grandes’. Oí el ruido de muchedumbre inmensa y como el ruido de grandes aguas y como el fragor de fuertes truenos. Y decían: ‘¡Aleluya! Porque ha establecido su reinado el Señor, nuestro Dios Todopoderoso. Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su Esposa se ha engalanado (…)’”. (Apocalipsis 19, 1-7)

Pascua, tiempo de gran alegría y exaltación

San Jerónimo es el responsable de la traducción de la expresión hebrea de la palabra “Aleluya” en la Vulgata Latina, que se usaba por entonces en la liturgia romana. Es y siempre ha sido una expresión de alabanza, para glorificar a Dios por su bondad. Por esta razón, Aleluya está tan íntimamente relacionada con una época de alegría y contrasta drásticamente con la sombría actitud de penitencia de la Cuaresma.

La Pascua es un periodo de gran alegría y exaltación. Por ello, cantar Aleluya es la forma que tiene la Iglesia de destacar esta realidad. Se ofrece así continuamente alabanzas y honras a Dios.

Así que, si alguna vez necesitas una oración breve para ensalzar a Dios, simplemente grita “¡Aleluya!”.

Fuente: Aleteia

Domingo de la Divina Misericordia

Hoy la Iglesia Universal celebra la Fiesta de la Divina Misericordia, establecida por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el 23 de mayo del 2000 por indicación de San Juan Pablo II, para que tenga lugar el Segundo Domingo de Pascua.

Cristo de la Divina Misericordia

El objetivo de esta Fiesta es hacer llegar a los corazones de cada persona el mensaje de que Dios es Misericordioso y ama a todos.

“Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores”, le dijo Jesús a Santa Faustina.

“Las almas mueren a pesar de mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de mi Misericordia. Si no adoran mi misericordia morirán para siempre”, le señaló Cristo a la santa en otra ocasión.

En este día los fieles pueden obtener indulgencias plenarias y con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla de la Divina Misericordia.

Oración de la Coronilla de la Divina Misericordia

La Coronilla es un conjunto de oraciones utilizadas como parte de la devoción a la Divina Misericordia y que fue dictada por el mismo Jesús en 1935 a Sor Faustina Kowalska.

En aquel año la religiosa recibió de Cristo las siguientes indicaciones: “Esta oración es para aplacar mi ira, la rezarás durante nueve días con un rosario común, de modo siguiente: primero rezarás una vez el Padre nuestro y el Ave María y el Credo”.

“Después, en las cuentas correspondientes al Padrenuestro, dirás las siguientes palabras: Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero”.

“En las cuentas del Avemaría, dirás las siguientes palabras: Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Para terminar, dirás tres veces estas palabras: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero”.

Esta Coronilla generalmente se concluye con la siguiente oración escrita en el diario de Santa Faustina: “Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, como una fuente de misericordia para nosotros, en ti confío”.

Con la expansión de la devoción al Señor de la Divina Misericordia, son muchos los fieles que rezan esta coronilla todos los días a las tres de la tarde, la “hora de la misericordia”, y siguiendo la promesa de Cristo: “A las almas que recen esta Coronilla, mi misericordia las envolverá en la vida y especialmente a la hora de la muerte”.

Cierto día el Señor de la Divina Misericordia dijo a Santa Faustina: “Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta Coronilla”.

En otra ocasión Jesús le pidió a la Santa: “Escribe: cuando recen esta Coronilla junto a los moribundos, me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como el Juez justo sino como el Salvador misericordioso”.

Para saber más

Fuente: ACIprensa

La versión cristiana de “Despacito” que se ha hecho viral

El «Despacito» cristiano cerca de 350 mil visualizaciones en sólo 3 días
Los jóvenes Luisto y los Hermanos Llandrès, o mejor conocidos como la triple L, pertenecen al movimiento Cursillos de Cristiandad en España y compusieron esta nueva versión de Despacito para cerrar la Pascua de Jóvenes, el pasado domingo cambiándole el título por “Resucitó”.

Con sólo 3 días en el ciberespacio ya lleva cerca de 350.000 mil visualizaciones y en Facebook ya se ha perdido la cuenta de los miles de Me gustas y comparticiones.

Es posible modernizar las habituales canciones religiosas y dales un toque innovador y juvenil.

El «Despacito» cristiano cerca de 350 mil visualizaciones en sólo 3 días
Los jóvenes Luisto y los Hermanos Llandrès, o mejor conocidos como la triple L, pertenecen al movimiento Cursillos de Cristiandad en España y compusieron esta nueva versión de Despacito para cerrar la Pascua de Jóvenes, el pasado domingo cambiándole el título por “Resucitó”.

Con sólo 3 días en el ciberespacio ya lleva cerca de 350.000 mil visualizaciones y en Facebook ya se ha perdido la cuenta de los miles de Me gustas y comparticiones.

Es posible modernizar las habituales canciones religiosas y dales un toque innovador y juvenil.

La New Age o la gnosis postmoderna de la sociedad

Uno de los rasgos que caracteriza a nuestro mundo es el renacimiento de las antiguas ideas gnósticas en la forma de la llamada New Age. Al margen de las afinidades entre algunos ingredientes del gnosticismo en cuanto sistema ideológico y la New Age, ésta puede ser catalogada como una forma de gnosis.

Esta nueva forma de gnosis se adentra en las profundidades del yo mismo, trata de explorar las fuerzas ocultas de la mente, de la conciencia, también en sus estratos inconscientes. La idea prototípica de la gnosis es que el ser humano se salva a sí mismo a través del conocimiento.
Según la New Age, el hombre debe aspirar a la expansión de la conciencia, es decir, a su desarrollo máximo hasta llegar al estrato freático de la energía crística. Cuando se llega a este nivel, se extingue la luz de los sentidos y de la razón.
El Yoga como modo de anular todo deseo
El yo consciente queda, entonces, inundado por corrientes luminosas nuevas que lo llenan de gozo y de paz. Entonces aparecen los estados alterados de la conciencia y sus fenómenos derivados: la iluminación, los éntasis, los éxtasis, los viajes astrales, la clarividencia, la clariaudiencia, las locuciones o voces interiores y las mil y una formas de adivinación.
La New Age es radicalmente egocéntrica, o mejor, psicocéntrica. Pues el objeto de esta nueva forma de gnosis no es Dios, sino el hombre, pero no el hombre íntegro en su unidad psicosomática, sino su espíritu, su conciencia.Se niega la alteridad, la vinculación a otro ser, la religación con el Fundamento último de la realidad. De ahí la peculiaridad de la gnosis en cuanto iluminación o revelación.
La iluminación de la New Age, como la gnóstica, no consiste en un mensaje recibido de Dios distinto del hombre. Se trata de una autorevelación o iluminación interior, o sea, de un mensaje emitido en y desde el inconsciente, que se manifiesta sobre todo en los estados alterados de conciencia.
Los acólitos de la Nueva Era, como los gnósticos del siglo II,sienten una especie de horror a la doctrina dogmática proclamada desde fuera, desprecian la autoridad de la Iglesia católica en cuanto intérprete de la Revelación, aunque acepten las revelaciones individuales esotéricas.

El concepto de Salvación new age

El absoluto psicocentrismo de la New Age explica, asimismo, que su gnosis, como la gnóstica, sea también salvífica. El hombre se salva a sí mismo por sus propias fuerzas y esfuerzos.

Para tal salvación cuentan mucho los grados extraordinarios de expansión de la conciencia y de los llamativos fenómenos místicos, pero tienen también su importancia las actividades de la vida ordinaria bien hechas, la meditación o concentración psicológica, el optimismo voluntarista, el recurso a la medicina y dietética alternativas.
Así se llega, ya en esta vida, al estado de gozo, paz, armonía con uno mismo, con los demás, con el entorno ecológico y con el universo. Pero cada uno se salva por obra de la mente, no por la fe, ni por la gracia de Dios.
Conclusión
En definitiva,la New Age es una espiritualidad narcisista, cae en el autismo o ensimismamiento psico-misticoide, encerrado en sí mismo y al margen de la llamada cuestión social y de la preocupación por los demás, especialmente de los más necesitados. Tal situación es fruto del psicocentrismo y del fatalismo astrológico de la New Age, así como de su creencia en la reencarnación o renacimiento y en los ciclos cósmicos.
Desde la perspectiva de la New Age,las religiones institucionalizadas quedan reducidas a exteriorizaciones, más o menos fosilizadas y degeneradas, de ese núcleo común. Las diferencias existentes entre las diversas religiones serían producto del relativismo o de las circunstancias socioculturales, que son distintas en los diferentes pueblos, culturas y épocas históricas.
Este nuevo desafío no es algo radicalmente nuevo en la historia. Se trata de una nueva reformulación. Frente a la gnosis postmoderna,se debe reiterar una y otra vez que lo que salva es el amor y no el conocimiento, que quién salva es Dios y no el ser humano.

Por:   via Forumlibertas

La Resurrección de Cristo

La Resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas. Los Apóstoles dieron testimonio de lo que habían visto y oído. Hacia el año 57 San Pablo escribe a los Corintios:

«Porque os transmití en primer lugar lo mismo que yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas, y después a los doce» (1 Co 15,3-5).

día del juicio final. Blake

Cuando, actualmente, uno se acerca a esos hechos para buscar lo más objetivamente posible la verdad de lo que sucedió, puede surgir una pregunta: ¿de dónde procede la afirmación de que Jesús ha resucitado? ¿Es una manipulación de la realidad que ha tenido un eco extraordinario en la historia humana, o es un hecho real que sigue resultando tan sorprendente e inesperable ahora como resultaba entonces para sus aturdidos discípulos?

A esas cuestiones sólo es posible buscar una solución razonable investigando cuáles podían ser las creencias de aquellos hombres sobre la vida después de la muerte, para valorar si la idea de una resurrección como la que narraban es una ocurrencia lógica en sus esquemas mentales.

La tumba vacía, sudario y mortajas

De entrada, en el mundo griego hay referencias a una vida tras la muerte, pero con unas características singulares. El Hades, motivo recurrente ya desde los poemas homéricos, es el domicilio de la muerte, un mundo de sombras que es como un vago recuerdo de la morada de los vivientes. Pero Homero jamás imaginó que en la realidad fuese posible un regreso desde el Hades. Platón, desde una perspectiva diversa había especulado acerca de la reencarnación, pero no pensó como algo real en una revitalización del propio cuerpo, una vez muerto. Es decir, aunque se hablaba a veces de vida tras la muerte, nunca venía a la mente la idea de resurrección, es decir, de un regreso a la vida corporal en el mundo presente por parte de individuo alguno.

La tradición judía

En el judaísmo la situación es en parte distinta y en parte común. El sheol del que habla el Antiguo Testamento y otros textos judíos antiguos no es muy distinto del Hades homérico. Allí la gente está como dormida. Pero, a diferencia de la concepción griega, hay puertas abiertas a la esperanza. El Señor es el único Dios, tanto de los vivos como de los muertos, con poder tanto en el mundo de arriba como en el sheol. Es posible un triunfo sobre la muerte. En la tradición judía, aunque se manifiestan unas creencias en cierta resurrección, al menos por parte de algunos.

También se espera la llegada del Mesías, pero ambos acontecimientos no aparecen ligados. Para cualquier judío contemporáneo de Jesús se trata, al menos de entrada, de dos cuestiones teológicas que se mueven en ámbitos muy diversos. Se confía en que el Mesías derrotará a los enemigos del Señor, restablecerá en todo su esplendor y pureza el culto del templo, establecerá el dominio del Señor sobre el mundo, pero nunca se piensa que resucitará después de su muerte: es algo que no pasaba de ordinario por la imaginación de un judío piadoso e instruido.

La improbabilidad del robo del cuerpo

Robar su cuerpo e inventar el bulo de que había resucitado con ese cuerpo, como argumento para mostrar que era el Mesías, resulta impensable. En el día de Pentecostés, según refieren los Hechos de los Apóstoles, Pedro afirma que «Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte», y en consecuencia concluye: «Sepa con seguridad toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús, a quien vosotros crucificasteis» (Hch 2,36).

La explicación de tales afirmaciones es que los Apóstoles habían contemplado algo que jamás habrían imaginado y que, a pesar de su perplejidad y de las burlas que con razón suponían que iba a suscitar, se veían en el deber de testimoniar.

Fuente:El equipo que ha realizado este trabajo está compuesto por los profesores Francisco Varo (director), Juan Chapa, Vicente Balaguer, Gonzalo Aranda, Santiago Ausín y Juan Luis Caballero.